Ian Gibson habla de #Lavapiés

Nuestro querido vecino Ian Gibson ha recibido uno de los premios que se han entregado este año con motivo de las fiestas de Lavapiés.

También recibieron premio las compañeras de la “Asociación Proyecto Hogar”, que mientras recibían el galardón recordaban: ¡No mas recortes! Estamos con ellas.

Servimatrix: la sanidad del futuro ya está aqui

Triunfalista

No pretendo que al abrir el ordenador del trabajo aparezca una página llena de malas noticias, sino una página realista y que sirva para mi trabajo.

Con el malestar existente debido a los recortes y cambio en el modelo de sanidad, con población excluida, con repago, con debates abiertos por los ciudadanos y por las sociedades científicas en todos los foros, las noticias seleccionadas cada día como portada de nuestra intranet, confieren a esta web un aspecto como poco… triunfalista.

Medio pan y un libro

Medio Pan y un Libro. Al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada). Septiembre de 1931.

Federico García Lorca

 

“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

Gracias a la @solfonica por ayudarme a conocer este discurso y por llevar la cultura al pueblo.

#culturaessalud

 

 

Otro palo a la salud

El Congreso ha convalidado hoy el mayor recorte presupuestario de la historia democrática, solo con los votos del PP.

Esta vez no ha habido recortes directos en sanidad. Entonces. ¿Por qué hablo de otro palo a la salud?

Muy sencillo. Porque sanidad y salud no son lo mismo. De hecho la salud depende de una serie de factores o determinantes de los cuales el sistema sanitario tan solo es uno de ellos, y no precisamente el de mayor peso.

Por eso estos recortes sociales son otro palo a la salud de los españoles. Recordemos las estimaciones que hacía hace un año el epidemiólogo David Stuckler en el British Medical Journal (1). Calculaba que por cada 80€ recortados por persona en ayudas a desempleados, discapacitados, jubilados, familias y niños, la mortalidad general puede incrementarse casi un 1% (0,99%), la debida a problemas relacionados con el alcohol puede subir un 2,8%, las muertes por tuberculosis aumentarían un 4,3% y la mortalidad cardiovascular un 1,2%.

Con el nivel de gobernantes que tenemos  no es de extrañar que desconozcan esos informes, ya que no están escritos en el español mediocre y grosero  tipo “que se jodan” que están acostumbrados a utilizar.

 

(1)David Stuckler, Sanjay Basu, Martin McKee. “Budget crisis, health, an social welfare programs”. BMJ 2010; 340:c3311.

Tijeras

Actividades para pacientes y vecinos creativos.

Si le gusta leer poesía,

O escucharla.

O hablar sobre pintura…

O traer a sus nietos a jugar con plastilina…

Este fin de semana, actividades culturales libres en El Retiro.

Porque recuerde que la salud no solo está en el Centro de Salud y que

Cultura es Salud.

Hasta los cojones

Reblogueado desde salud comunitaria:

Javier Gallego ayer en Carne Cruda (Radio 3)

"Primero fueron a por los pensionistas y asumimos que nos tendremos que jubilar en el cementerio.
Después fueron a por los funcionarios y lo aceptamos como un mal menor.
Más tarde fueron a por los parados y empezamos a movernos.
Cuando fueron a por la democracia, nos indignamos.

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Un gol entre las piernas

Gracias a Alvaro Díaz y Pablo Pérez, médicos de familia de Asturias y al blog de Rafa Cofiño por traernos esta presentación tan clara para entender el Decretazo Sanitario

Reforma del Sistema Nacional de Salud RD-ley 16/2012

Desobediencia civil

Amigos, conocidas y desconocidos, personas cualquiera:

Somos un grupo de personas independientes que, cada una desde su entorno habitual (como trabajadores de la Sanidad Pública o en otros sectores o simplemente como implicados o aludidas por esta nueva ley) han querido unirse, sin relación a ningún partido político ni sindicato, a una protesta común sobre este Real Decreto.

Y nos dirigimos con esta carta a todos vosotros y vosotras: ciudadanos con la salud en riesgo a raíz del Real Decreto Ley 16/2012 de Reforma de la Sanidad Pública, en vigor desde el 24 de Abril del 2012. 

Os escribimos porque estamos indignados. En primer lugar porque el Gobierno no tiene potestad para aprobar una norma con rango de ley que implica un cambio en los derechos fundamentales básicos reconocidos en la Constitución y en los Estatutos de las Comunidades Autónomas. El Real Decreto supone un ataque directo a los derechos fundamentales de las personas y es, por ello, claramente inconstitucional. Hace que la sanidad deje de ser un derecho fundamental al que tenemos acceso como personas  y se convierta en un “servicio prestado a aquel que sea asegurado”.

Estamos indignadas, además, porque se nos dice que esta reforma se realiza para garantizar la sostenibilidad del Sistema Sanitario cuando, en el fondo, de lo que se trata es de un cambio en el modelo de sanidad: ésta deja de ser un servicio público para convertirse en una empresa. El cambio en nuestro Sistema Sanitario no es sólo conceptual y ético (grave en sí mismo por el ataque al valor de la persona) sino práctico, ya que se pasa de un sistema de sanidad público a un sistema privado de asegurados y “pagadores de sanidad privada”. Como si la salud fuera una cuestión puramente individual, y fuera posible convivir asegurados y no asegurados, personas con acceso y sin acceso al sistema sanitario, sin que se produzca un colapso general de la sociedad, no sólo ético, sino también desde el punto de vista de la salud.

Si las Comunidades Autónomas interpretan el Real Decreto al pie de la letra, ¿quiénes nos quedamos fuera del sistema sanitario? En primer lugar, los sin papeles: es decir, personas que vivimos y trabajamos aquí, que pagamos alquileres e impuestos como el IVA o el IBI (parte de los cuales van también dirigidos al pago de la Sanidad Pública), que consumimos y creamos lazos en este país, es decir, que generamos riqueza, pero que nacimos en otro lugar y, a pesar de llevar años en España, aún no hemos podido regularizar nuestra situación. Sin embargo, las personas sin papeles no somos las únicas excluidas: también lo somos los mayores de 26 años que no hemos cotizado nunca a la Seguridad Social (estudiantes, becarias, personas en prácticas, enfermos de larga duración, madres precoces, personas que vivimos de economías informales tan precarias que no nos llega para cotizar…); o personas que, habiendo cotizado durante años, nos hemos quedado en el paro y hemos agotado la prestación, quedándonos fuera de las listas del INEM por no aceptar un empleo basura o no acudir a uno de tantos cursos en los que sabíamos que sólo íbamos a perder el tiempo.

A pesar de la retórica del gobierno, el porcentaje de personas que quedan fuera del sistema sanitario no es nada pequeño. Pero es que, además, los afectados por el Real Decreto no somos sólo las personas excluidas. Los afectados somos todos y todas. De igual forma que los agricultores saben bien que no es posible cuidar una planta sin cuidar las demás pues enfermará inmersa en un campo enfermo, con las personas sucede exactamente lo mismo: no se pueden ofrecer servicios sanitarios avanzados a ciertas personas y descuidar las condiciones de salud del resto. No existe salud que no sea la salud de todos. Por tanto, este cambio en el sistema de salud atenta directamente contra la Salud Pública, encargada de la protección de la salud a nivel poblacional por medio de la prevención de enfermedades (nos protege de pandemias virales, administra vacunaciones, controla el efecto del medio ambiente, imparte a nuestros hijos una educación sanitaria…) y encargada de asegurar que sus servicios lleguen a la mayor cantidad de gente posible. Lo cercena para abrir paso a un sistema profundamente insalubre, enfermo.

Por todo ello, instamos desde aquí a la desobediencia, ya que el sistema de Salud Pública no lo hace una ley: se construye, hace y rehace cada día en la amplia trama de actividades de profesionales y ciudadanos que lo transitan. Todo, lo que hacen médicos, enfermeras, celadores, administrativas, ciudadanos cualquiera, limpiadoras, estudiantes de Medicina y Farmacia, farmacéuticas, visitadores médicos… es importante. Que el cambio que la ley dicta sea una realidad depende por tanto de lo que hagamos todos y cada uno de nosotros y de nosotras. De nuestra colaboración o nuestra desobediencia. Desobediencia que en verdad sería la más estricta obediencia al código ético más elemental.

Así pues, porque la salud es lo primero y cosa de todos, porque en ello nos va, literalmente la “buena” vida, os convocamos a pensar formas de desobediencia allí donde estéis. Y nos comprometemos desde aquí a dar apoyo a esas formas de desobediencia.

Ojalá seamos muchos y seamos valientes. Os esperamos.